domingo, 13 de mayo de 2012

Las medias tintas.


Frágil recuerdo de astuto intento.
Tibio el mensaje que en el mar pierdo.

Inofensivas decisiones me juzgan
esperanzadas en hacer lo correcto.

Cambiando cursos de vida enteros.
Y el mío aquí, congelado en la prudencia.
En el vacío de la inercia.

En medias tintas nada entiendo
Y me niego a escribir con sangre lo que siento.

A muchachas como yo suele ser obvio.
A instantes como tú se vuelve complicado.

No miraste en realidad
cuando me hablaste despacio.

No sabías quien era yo ni lo que habías provocado.

Apura el paso
Déjame atrás sin futuro ni pecado.

Frena el agua que por derecho es tuya,
ahógate en el desierto.

La razón es el espejismo más bello.

Soy apatía en tus vientos
Soy altura sin tu vértigo

Ahora tibio insulto
a esa flecha que lanzaste
desde tu castillo andante
a este corazón etéreo.

Un juego.

Darle al blanco de  la oscuridad.
A ese brillo de tu azar.

Fían  osados recompensas de piedra
aunque al final el carbón también se quema.

Quién podrá decirme
Qué razón tomé
Para inaugurar promesas.

Para desear ahora
Lo que no comprenderías.

Qué ironía, puesto que estas dos vidas mías
Se contradicen en sueños de otoño
En cálidas camas conocidas.

Astuto es cierto,
tu serio y casi verdadero intento.

El amor no es juego.
Y has decidido ganar a toda costa.

Un aplauso por tu desempeño.

Por tu voluntad de hierro.

Pues la flecha que arrojaste atrás sin mirar
Ha dado en el blanco de mi obscura soledad.
Ha hundido el veneno de dudar.

Tú eres caballero andante
probando tu honor a cada instante.

Yo soy  la lluvia enamorada de tu pelo.
Soy la bruja de todos los cuentos.

Un adiós cuando no obtuviste lo que
tristemente era sólo tu intento.

Al mar regreso y espero
Que las olas del destino
Me lleven hacia otros desiertos.

Adiós mi bello intento
Adiós caballero.















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