El hecho de ser joven,
es dejar que la vida te sorprenda…
Quién se va y quién se queda,
son momentos que en tu piel esperan,
a ser rescatados quizá por un hubiera..
quizá por lo que queda.
Pero ser joven
Murmurando al tiempo
confía en lo que quieras…
y que nada detenga
el apasionado desenfreno del motivo…
Del ahora siempre mío.
No es lo que se queda
Si no lo que espera…
Pasado un tiempo de loquera
El cielo encontrará la manera
de hacernos saber quiénes somos,
de qué madera.
Quién se fue y quién se queda.
Yo me aseguro mientras de vivir de mil maneras.
De esperar sorpresas…
De amar sin cautelas.
No olvidar que soy arena
Y lo bello de lo impredecible
De las olas y mareas.
Esperar a ser destino de los juegos,
y no callar la voz divina,
aceptar, crecer y vivir en armonía.
Agradecer esta vía tan inconstante
del conocimiento placentero,
nunca olvidar lo que deseo.
Por eso confío en la manera
Que tiene la vida de serme sincera.
Así de cruel, segura, imposible y justiciera,
me hace ver mariposas en cielos sin estrellas.
Me da el aire para estas agotadas tierras,
que necesitan con urgencia despejar las ideas.
Y amar como quien ama la vida entera.
No dejar de soñar con las sorpresas.
Crecer y honrar la esencia de ésta,
aún tierna, alma marinera.