Te sospecho.
Y pienso que eres para mí.
No te entiendo ni conozco, te percibo y sueño.
Canto al tiempo y miro al cielo.
Trato de no ahogarme en tu espejismo
y sin querer, te miro.
Llamas mi vacío.
Contemplas y afirmas sin sentido.
Pero con ese latido tan tuyo y tan mío.
Ese que no olvido.
Nada gano y sin querer te espío.
Te hablo en código
río contigo.
Imagina mi sonrisa al contemplarte vivo.
Y no sólo ese espejismo que vi pasar en otros
y nunca se quedo conmigo.
Mil veces gracias
Por gritarme que el destino nunca es.
Que las palabras son un desafío.
Por hacerme sospechar lo que yo ya había vencido.
Seamos instantes que
perduran
coincide conmigo.
Sospecha que para esto vivimos.