Ese largo sostenido antes de que la
melodía arranque.
Parece a estas horas, interminable.
Me tensa para hacer más presente el
principio del final.
Una nota larga que no descansa.
Atenta en mantener mi atención cautiva.
Cómo quién hechiza.
Me inspira un no sequé de epifanía,
Me hace preguntarme;
Qué seguirá después y si es así cómo deseo
vivir la obra de mi vida?
Si la melodía que a punto está
Me hará el alma vibrar?
Tantas veces ha detenido su andar
Y vuelve a la nota larga
Cómo si no quisiera terminar.
Y pregunto al mar de mis esperanzas si he
encontrado la verdad?
Un modo aunque sea cercano de no errar.
De quitarme estas ansias y el temor a
fracasar.
Y algo me dice que la pregunta está mal.
Que no sucederá nada mientras no logre
liberar.
Mientras no baile con la música que
implícita está.
Mientras no sea digna de hallar.
Si la melodía que a punto está
Se niega a empezar.
Cantaré un conjuro que el viento te
llevará.
Un suspiro te detendrá y yo estaré lista
Para olvidar.
Esta tensión en la que escucho la vida pasar.
Me ha cansado y me deja en noches sin
desear.
Cautiva mi esperanza y en tiempos la maltrata,
La olvida y se confía, sin advertir que
es furia por la vida lo que más ansía.
¡Valentía, querida!
Por si la nota larga no trae la respuesta que pedías.
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